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Golpes en la cabecita

Los niños menores de dos años de edad desarrollan destrezas en el área del movimiento a una gran velocidad. Al mes de vida permanece acostadito en la cama sin mayores desplazamientos y ya a los cuatro meses tienes que asumir los cuidados necesarios para que no se caiga de la cama. Pero, vamos a estar claros, por más cuidados que tengamos siempre ocurre una caída, un tropezón o un resbalón y el golpe en la cabecita.

Los golpes en la cabeza suelen ser motivo de mucha angustia para los padres y cuidadores. Sobre todo cuando se le forma algún hematoma (“chichón”). Existen muchas creencias en torno a los traumatismos de este tipo en el niño: “Que no se pueden dejar dormir luego del golpe porque les puede pasar algo”, “que el golpe le puede lesionar algo en su cabecita”, “que con el tiempo pueden aparecer convulsiones”, etc.

Los golpes en la cabeza en donde no hay pérdida del “conocimiento” son traumatismos leves, y estos rara vez se complican. Este tipo de traumatismos casi nunca producen fracturas o hemorragias dentro de la cabeza. Tampoco dejan secuelas. Después de un traumatismo leve, sin complicaciones, no hay convulsiones.

¿Cuándo consultar al Pediatra por un golpe en la cabeza?

Cuando inmediatamente después del traumatismo el niño pierda el “conocimiento”, presente varios vómitos, convulsione o presente una herida que sangre, de lo contario no es necesario consultar de inmediato al especialista.

¿Qué hacer?

Tome al niño en brazos de la forma más calmada que pueda, adminístrele una dosis del analgésico recetado por su Pediatra, puede aplicarle además una compresa fría en la zona del golpe, sin frotarlo. Permítale que llore, es la forma de expresar su dolor; después de llorar probablemente va a estar agotado y le va a dar sueño, permítale que duerma, no va a pasar nada, el sueño en ese caso es expresión de cansancio. 

 

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